Asi fue como una desconocida y su timida sonrisa hicieron que, en medio de la luz de la vieja vela y la luna, aquella noche fuera un poco mas llevadera para Jrano, era el comienzo de algo mas que un simple encuentro y en su busqueda por obetener un poco mas de ese momento, el continuo frecuentando esa calle, todo con el fin de encontrar quien lo escuchara. Su nombre era Leen, una joven de origen oriental cuya cultura era un tanto diferente a la del resto de la gente en Cranabia, era callada, reservada y sus palabras revelaban poco de lo que en verdad era. Sin embargo para Jrano con el hecho de escuchar, era mas que suficiente, lo que el no sabia es que Leen se convertiria en alguien muy importante para su historia y que todo iba mas alla de lo que su vision alcanzaba.
Mientras pasaban los meses la soledad fue compañia de Jrano en varias ocasiones, enseñandole a ver mas alla de las palabras de la gente y sus acciones, al mismo tiempo que el aprendia a escuchar la soledad y el silencio de la misma gente. Fue gracias a esto que empezo a conocer a fondo las calles bajas de la ciudad, conociendo gente que le mostrarian cosas oscuras pero que el con el tiempo entenderia y dominaria, asi conocio a Tg; un hombre de negocios dispuesto a todo con el unico fin de vivir la vida a como viniera. En una extraña forma Jrano se sintio identificado con el y fue asi como ellos dos llegaron a forjar una alianza en los mercados bajos de la ciudad.
Un dia, revisando entre sus cosas, Jrano encontro viejas cartas provenientes de su antiguo hogar, y al humedecer con sus lagrimas los antiguos sobres, entendio que el unico obejtivo posible de ver al pasado era para poder valorar lo que tenia en ese momento. Conciente de su estado, Jrano salio feliz ese dia a la calle, al ver a Leen le dio un abrazo y al ver Tg estrecho su mano con la lealtad de un verdadero amigo.
Jrano estaba adaptado.
domingo, 15 de marzo de 2009
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